Curicó — Desde su apertura, el restaurante LaJapo se ha convertido en un fenómeno inesperado entre los clanes enanos de la zona, conocidos por su exigente paladar y su amor por los sabores intensos y los ambientes acogedores.
Fuentes cercanas al Consejo de la Roca confirmaron que, al menos tres veces por semana, grupos de enanos vestidos con sus mejores polainas y jubones visitan el local para deleitarse con sus platos estrella: el «Naruto Ramen» (preparado con un caldo de cerdo fermentado por 72 horas) y las «Gyozas», rellenas de carne especiada y verduras de la región.
«No es solo la comida, es la experiencia», declaró Thorin Barbahierro, representante de la comunidad enana de Curicó. «Los bowls de ramen son profundos como nuestras minas, los palillos son opcionales (nosotros preferimos los cubiertos tradicionales), y el té verde se sirve en tazas que respetan nuestras barbas. ¡Es un lugar que honra las tradiciones!».
Rumores sugieren que los enanos más ancianos han bautizado al local como «El Salón del Ramen Perdido», en honor a una antigua leyenda sobre un banquete subterráneo. Incluso, se dice que han intercambiado recetas secretas con el chef: ahora el ramen incluye hongos shiitake de la Cordillera de los Andes y un toque de merkén, un ingrediente local que ha conquistado hasta los paladares más tradicionales.
Fabiola, propietaria de LaJapo, se mostró emocionada: «Sabíamos que nuestro ramen era especial, pero nunca imaginamos que conectaría con la cultura enana. Hemos adaptado mesas bajas y recibimos feedback valioso: pidieron más opciones de cerveza artesanal y platos compartidos. ¡Son nuestros clientes más fieles!».
El éxito ha sido tal que LaJapo planea lanzar pronto el «Festival Enano-Coreano», con sabores picantes y carnes a la parrilla, inspirado en los viajes mineros de sus comensales.
¿La próxima vez que visite LaJapo? Mire con atención: detrás de una barba espesa y una risa resonante, podría estar compartiendo mesa con un auténtico hijo de las montañas.







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